El Apagón

¡Quiubo! Aaaaaayyyyyyyyyyyy tan gonitos esos recuerdos del apagón por allá en el año de 1992. Cesar Gaviria era el presidente de turno por ese entonces y había decretado adelantar una hora el huso horario en todo el territorio colombiano. Mi alma inocente no me permitía entender qué era todo ese merequetengue. Pero me acuerdo de los mandados de mi mamá a comprar las “espermas” (velas blancas y largas con grabado puntiagudo y pábilo extendido)  porque ya se avecinaba la hora del apagón en todo el país.

Esto no era ningún impedimento para mi mamá que se las ingeniaba para hacer comida para cuatro -porque yo tragaba por dos-  aunque no tuviera a la mano los cuatro fogones (o jogones como ella dice) de la estufa eléctrica. Para ello sacaba una pequeña estufa a gasolina de una plaza que tocaba darle bomba durante varios minutos para que funcionara apropiadamente.

Las tareas del colegio a la luz de las velas eran todo un reto en tiempos donde no existían ni la internet ni los celulares. Tan solo disponíamos de los libros que tuviéramos a la mano. En su defecto teníamos que llamar a los primos que cursaban cursos superiores y si esto tampoco funcionaba teníamos que timbrarles a los vecinos a altas horas de la noche para terminar de hacer la cartelera o el friso.

La crisis energética del país sirvió de caldo de cultivo para la invención de juegos o travesuras populares. El más emblemático en su momento fue el de una clase de Tin-Tin Corre-Corre que consistía en poner chicle o cinta adhesiva en los timbres de las casas de forma tal que cuando retornara el flujo normal de electricidad el sonido del timbre sonaría de forma continua. Los fabricantes de timbres pusieron fin a esta práctica hostil con la invención del timbre de una sola pulsación poniendo fin a un legado ancestral entre la infancia desocupada y  vecinos afectados.

Al igual que Tin-Tin Corre-Corre, Las escondidas gozaban de una extensa práctica por parte de la muchachada. Eran mucho más interesantes en la etapa del apagón porque uno tenía la oportunidad de hacer o encontrar escondites fantásticos para poder salvar patria por todos los amigos.  Para mi mala suerte, yo encontré un escondite al lado de unos arbustos tan oculto y recóndito que mis amigos terminaron por olvidarme y se entraron a sus sendas casas. Tardé varias horas en darme cuenta que el juego finalmente había terminado.

En fin, son muchos los recuerdos de aquellos tiempos en la que con nuestra creatividad le hacíamos el quite a la mala administración y la pésima infraestructura energética del país pese a que no entendíamos lo que pasaba a nuestro alrededor. Ahora estamos al borde de una situación muy similar por cuenta de uno de los peores fenómenos del Niño de la historia. Sin embargo, deja entrever, también, la negligencia del gobierno y su falta de compromiso para tomar medidas pertinentes para contrarrestar la coyuntura actual.

Ahora dependemos de si llegamos a un 5% de ahorro. Falta ver ahora si el gobierno decide adelantar la hora de nuevo, quitar la electricidad de forma intermitente por varias horas al día o enviar a los trabajadores a vacaciones colectivas. Todas ellas medidas inverosímiles en pleno siglo XXI y todo por la falta de seriedad del gobierno Santos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s